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Artista nata. Se inició en un concurso celebrado
en 1985, pasando a actuar en las peñas flamencas
radicadas en Cataluña. Doce años después
se alzó con la Lámpara Minera, máximo
galardón del prestigios Concurso Nacional de
La Unión (Murcia), con lo que su nombre empezó
a sonar en el mundillo flamenco. Su calidad la ratificó
en Córdoba, en 1989, concediéndole otro
trofeo nacional. A sus dotes indiscutibles de cantaora,
se unen las de buena guitarrista y compositora flamenca.
La aparición de Mayte fue un revulsivo en el
panorama flamenco catalán; ella ha sido animadora
y guía en los comienzos de gentes como Miguel
Poveda. Tras las huellas de Mayte ha surgido un importante
contingente cantaor. Tiene una imagen que está
más cercana a Camarón o Mercé que
a una cantaora al uso, e interpreta el flamenco con
una dulzura emocionante y un conocimiento fundamental.
Su repertorio es largo y ancho, mas el amor por el
flamenco en Mayte no excluye, como ocurre en muchos
casos, la pasión por otras músicas. Su
trabajo, en compañía del eximio pianista
de jazz Tete Montoliú, lamentablemente desaparecido,
fue un brillante álbum de boleros que coronaba
una larga y fructífera colaboración en
espectáculos en directo.
En los últimos tiempos Mayte ha venido colaborando
con la bailaora Belén Maya. Esta flamenca supo
tomarse el tiempo necesario antes de grabar su primer
disco, que incluía unas personales alegrías,
Navega sola, que hicieron fortuna. En el 2000 apareció
un segundo trabajo flamenco. Entre tanto cabe destacar
su dúo con el bolerista gitano Moncho (Quédate
conmigo, Virgin 1999), donde vuelve a aflorar el talento
y la sensibilidad de la artista. Mayte Martín
es, sin duda, una de las voces flamencas de mayor proyección.
Con Querencia, publicado en Virgin Records, y tras
seis años de ausencia discográfica en
el terreno flamenco, la cantaora catalana se afianza
como uno de los guías fundamentales de las nuevas
generaciones.
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